Análisis – Bokura

Análisis
7

Notable

Cuando pensamos en un juego cooperativo seguro que se os vienen a la mente juegos como It Takes Two, Unravel Two o incluso A Way Out. Así que, si ya os los habéis pasado o simplemente si buscáis uno un poco menos conocido, podría interesaros Bokura. Es un juego indie de puzles cooperativo desarrollado por Tokoronyori que llegó a Steam el 9 de febrero de 2023 y, hace relativamente poco, también ha llegado a Nintendo Switch 2.

Dos caminos distintos

¿Y si lo que comienza como una travesura acaba volviéndose todo muy oscuro? Así es como empieza este título, cuando dos amigos deciden escaparse de casa hasta que el camino les pone delante algo que no esperaban: el cuerpo sin vida de un ciervo, del que parece desprenderse algo extraño. Tras ese encuentro, ambos pierden el conocimiento… y cuando abren los ojos, algo ha cambiado para siempre: ya no ven el mismo mundo.

Uno de ellos despierta en el bosque, como si estuviéramos dentro de un cuento de fantasía, pues uno de nuestros personajes es como un oso y el otro, un pájaro. El otro, en cambio, aparece en un paisaje completamente distinto, como si estuviéramos en un entorno futurista: un mundo mecánico en el que hay engranajes y máquinas que parecen tener vida propia. Ambos están en el mismo lugar, pero es como si habitaran realidades o universos diferentes. Así que lo único que pueden hacer es avanzar juntos y descubrir cuál es el destino que les depara. ¿Volverán a la normalidad?

Desde luego, la premisa engancha desde el principio, y completar Bokura nos llevará entre 5 y 6 horas dependiendo de cómo se os den los puzles. Algunos están bastante rebuscados y pueden alargar la partida más de lo esperado. Además, en ocasiones habrá que tomar decisiones importantes que harán que la historia avance en direcciones distintas, lo que le da al juego un punto de rejugabilidad interesante si queréis explorar otros desenlaces. Así que si os gustan que ese tipo de títulos tengan tenedlo en vuestro radar.

La comunicación es la clave

Esa diferencia de mundos es el corazón de todo el juego y para avanzar no queda otra que hablar constantemente. Hay que describir lo que cada uno tiene delante y encajar las piezas entre los dos. Esto tiene su punto bueno y su punto malo. Por un lado, porque debido a esto Bokura no podría ser cooperativo local, ya que acabaríamos fijándonos quizás en la pantalla de la otra persona. El punto malo es que si no te toca una persona paciente, os podéis frustrar con facilidad. Puede darse el caso de que desde tu lado veas muy claro lo que hay que hacer, pero la otra persona no, simplemente porque esa caja o elemento no está en su escenario, donde tú sí lo ves.

(Ese título no incluye ningún chat de voz así que tendréis que tirar de vuestro sistema de llamada preferido)

Tenemos que reconocer que hemos tenido que tirar de guía en algunas ocasiones, ya que el juego no nos ha dejado claro, o simplemente no veíamos, lo que había que hacer. No exageramos si os decimos que en algunos puzles nos hemos podido tirar 10 minutos hasta darnos por vencido y mirar la solución. Y es que, o bien acabamos volviendo sobre nuestros pasos por si había algún detalle que habíamos pasado por alto, o estar probando con todo lo que pillábamos a ver si a base de ensayo y error, sonaba la flauta y dábamos con la solución.

Pixel art que brilla

Como ya habréis podido ver en las imágenes Bokura apuesta por un estilo pixel art bastante detallista sin llegar a personajes ni escenarios recargados. Esto se agradece porque hay veces que con tanto buscar la realidad cuesta saber con qué se puede interactuar y con qué no. Y que ambos mundos sea tan diferentes hace que al menos, el otro jugador, se quede con esa curiosidad por experimentarlo desde el otro lado. Aunque es cierto, que a la larga pueden hacerse repetitivos los escenarios. Y si os preguntáis acerca del rendimiento la verdad es que, en Nintendo Switch 2 el juego ha ido bastante fluido. Como mucho, los problema han sido por la conexión a internet.

Por último, y como siempre hacemos, nos gustaría hablar sobre su apartado sonoro. Encaja a la perfección con la estética del juego y nos acompaña sin molestar, aunque es cierto que, al estar pendientes de lo que nos cuenta la otra persona, la música puede pasar un poco desapercibida. Quizás por eso mismo, tampoco recordamos ninguna melodía en concreto al terminar la partida. De hecho, ya completado el juego, nos hemos puesto la banda sonora mientras escribíamos este análisis y nos ha gustado (sobre todo la de los créditos que es cantada).

Resumen

Bokura es uno de esos juegos indie que fácilmente pueden pasar desapercibidos y que nos gusta poder darles visibilidad. Su duración lo convierte en una propuesta perfecta para quienes busquéis algo breve, una experiencia cooperativa distinta a lo habitual y, posiblemente, romper alguna que otra amistad por el camino. Es importante recordar que el juego no se puede jugar en solitario, así que hará falta que cada persona se haga con su propia copia y, sobre todo, que os arméis de paciencia mutua antes de empezar. La buena noticia es que el precio no suele ser muy caro así que os recomendamos darle una oportunidad.

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