Nos gusta dar a conocer juegos diferentes y originales, y eso es exactamente lo que os traemos hoy con Cassette Boy. Este título ha sido desarrollado por Wonderland Kazakiri, un estudio japonés que ha realizado experiencias diferentes y creativas. Con este título buscan combinar la exploración y acción, al estilo Zelda, con la manipulación de perspectiva y rompecabezas como podíamos ver en Fez. Pero Cassette Boy va un paso más allá y juega con la idea de que «lo que no ves, no existe», obligándote a replantear cada escenario y cada movimiento. Y si todo esto ha captado vuestra atención podéis haceros con él en PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC (a través de Steam).
¿La luna deja de existir cuando no la miro?
Nuestro protagonista es un joven que descubre que la luna ha desaparecido y sus fragmentos se han desperdigado por el mundo. A partir de ahí arranca nuestra misión: reunirlos antes de que todo se venga abajo. Es cierto que este tipo de planteamientos son bastante habituales, pero Cassette Boy no pretende destacar por su trama, sino usarla como excusa para llevarnos de mazmorra en mazmorra, resolver puzles y dejarnos sorprender por un mundo que, literalmente, solo existe cuando lo miramos.
Y es precisamente esa idea lo que hace diferente a Cassette Boy de otros títulos. Al principio todo parece sencillo ya que partiremos de una vista en 2D en la que apenas podemos hacer más que movernos entre distintas pantallas. Pero la cosa cambia en cuanto encontramos los «auriculares», un objeto clave que transforma nuestra percepción del mundo. Con ellos podemos rotar los ángulos de la cámara de izquierda a derecha y revelar elementos que antes estaban ocultos.
Dominar esto será clave para resolver los puzles, ocultar pinchos y enemigos, o incluso acortar distancias entre plataformas. Pero… ¿cómo hacemos frente a los enemigos? Aquí es donde entra esa parte Zelda de la que hablábamos. Pronto conseguiremos una espada con la que podremos acabar con ellos, y más adelante también tendremos acceso a un arco o incluso bombas. Al derrotarlos obtendremos dinero para gastar en la tienda y experiencia que nos permitirá subir de nivel y hacer algo más fácil nuestros encuentros contra enemigos normales o jefes.
Sinceramente, el combate es lo que menos nos ha convencido del juego ya que se siente tosco y limitado. No podemos rodar para esquivar ataques como haría Link, ni hacer un dash para reposicionarnos rápido. Además, algunos enemigos son auténticas esponjas que tardan demasiado en caer. En ciertos casos podemos evitar enfrentamientos ocultando enemigos gracias a la mecánica de la cámara, pero esto no sirve contra los jefes. De hecho, uno de ellos llega a convertirse prácticamente en un bullet hell, obligándonos a movernos con precisión mientras esquivamos proyectiles por todas partes.
En cambio, lo que más nos ha gustado han sido los santuarios opcionales. Son pequeñas salas diseñadas para poner a prueba todo lo que hemos ido aprendiendo durante la aventura. Aquí toca rotar la cámara, usar el arco, colocar bombas… y, en general, exprimir cada mecánica al máximo. Muchos de estos desafíos no podremos resolverlos hasta conseguir la pieza de equipo adecuada, así que siempre viene bien volver más adelante y ver qué nuevos trucos podemos aplicar.
Y, si en algún momento se te atraganta una mazmorra o un santuario, el juego nos ofrece una especie de cuerda de huida que nos permite salir de allí sin mayores complicaciones. Aun así, Cassette Boy exige bastante paciencia. Cuando te quedas atascado, suele ser buena idea salir a farmear experiencia o buscar fragmentos de corazón y Eldoriana. Esta última funciona como una moneda o coleccionable especial que, al reunir cierta cantidad, puede canjearse por objetos muy útiles para seguir avanzando.
Un poco confuso
Cassette Boy apuesta por un estilo pixel art y una paleta de colores minimalista que en ocasiones puede resultar algo monótona y llegar a cansar la vista. No estaría de más que en futuras actualizaciones se añadiera la opción de alternar entre diferentes esquemas de color para aliviar esa sensación. En lo que respecta al rendimiento no hemos encontrado ningún problema en su versión de PlayStation 5, sin embargo, sí echamos en falta una mayor depuración del sistema de combate, especialmente teniendo en cuenta el peso que tiene dentro de la experiencia.
La banda sonora nos ha gustado y acompaña bien la aventura con temas relajados que encajan con el ritmo pausado del juego. Es una lástima que ninguna de las pistas llegue a destacar lo suficiente como para quedarse en la memoria o convertirse en esa melodía que acabas tarareando sin darte cuenta. También se agradece que, pese a no contar con demasiado texto, el título llegue traducido al español. Eso sí, algunos textos nos pueden llevar a pensar que se ha podido usar traducción automática porque quedan un poco extraños.



