Análisis – Fire Emblem: Fortune’s Weave

Análisis
8.5

Notable

Desde el pasado 17 de septiembre, Fire Emblem: Fortune’s Weave, está disponible en Nintendo Switch 2, de la mano de Intelligent Systems y Nintendo. Esta nueva entrega de rol táctico por turnos está ambientada en el mismo universo de Fire Emblem: Three Houses pero transcurre en una época y una región diferentes. Lo especial, en esta ocasión, es que se nos invita a descubrir cuatro historias que tienen lugar de forma paralela y que poco a poco, se entrelazan.

Cuatro héroes con un mismo destino

Cuentan las leyendas que en el imperio dagdano, ganar los «Juegos Heroicos» significa mucho más que alzarse con la victoria. Según la tradición, quien consiga imponerse en la arena verá cumplido su deseo. Así nos remontamos al año 1449, cuando guerreros procedentes de distintas partes acuden a la capital, Dagsion, para participar en este torneo celebrado en honor a Dagda, el fundador del imperio.

Así que movidos por diferentes motivos es como acaban aquí nuestros cuatro protagonistas. Por un lado tenemos a Cai que quiere liberar a su padre que está prisionero en Dagsion. También tenemos a Dietrich, un espadachín extranjero que llegó a estas tierras tras un naufragio. Aunque, lo que realmente le mueve, es el deseo de encontrar a rivales que estén a la altura de su destreza. Con el fin de preservar la paz de su reino también tenemos a Theodora, la soberana de Saramis. Por último, Leda, una trovadora que acude a los juegos para vengar la muerte de su padre después de descubrir que su asesino puede estar aquí.

Pero ¿cuál es realmente nuestro papel y por qué debemos seguir las historias de estos personajes? Para entenderlo, hay que avanzar hasta el año 1454, que es donde realmente empieza el juego. Un dios demoníaco llamado Balor amenaza con arrasar el mundo. Sus tropas están acabando con todo ser viviente y hay algo que se debe hacer. Ante esta situación, la diosa Sothis llama a un alma llegada de los cielos: Eshmel (nuestro personaje) y junto a la diosa Fortuna, se nos encarga una misión. Regresar al pasado e intentar cambiar el destino de los cuatro héroes para que puedan ayudarle a salvar el mundo.

Para llevar mejor todo este recorrido, el juego nos permite alternar entre las historias de los cuatro protagonistas, en lugar de obligarnos a completar una ruta antes de empezar otra. Es decir, podemos avanzar con Cai, que puede ser una buena opción para empezar, y cambiar después a Dietrich o al personaje que más nos guste. Todo ello desde los ratos libres utilizando la Percha Cuervo Blanco en Dagsion. Eso sí, también podemos centrarnos en un solo personaje y seguir su camino. Depende de cómo queráis que sea vuestro estilo de juego.

Y es aquí donde entra en juego cómo está estructurada la aventura. Fire Emblem: Fortune’s Weave se divide en un prólogo y tres grandes arcos. El primero cuenta con doce capítulos para cada uno de los cuatro protagonistas. Después llega un segundo arco, también de seis capítulos por personaje, que nos permite seguir profundizando en sus respectivas historias. Finalmente, tenemos un tercer y último arco, compuesto por otros seis capítulos que nos lleva hacia el desenlace de la aventura.

Además, completar una ruta tiene sus ventajas, ya que parte del progreso se conserva al comenzar otra desde el capítulo 1. Se mantienen el mapa explorado, los puntos de viaje rápido y las misiones secundarias genéricas que ya hayamos completado. También se comparten entre rutas los niveles de apoyo, las bendiciones y las esquirlas de karma, aunque estos últimos elementos no requieren terminar una ruta para conservarse. En cambio, los niveles y la experiencia de los personajes, así como los objetos del inventario, no se transfieren a la siguiente ruta, por lo que tendremos que volver a preparar nuestro ejército.

Explorando la capital y más allá

Antes de entrar en materia nos gustaría comentar que para jugar Fire Emblem: Fortune’s Weave hemos acabado usando una guía. Y, en nuestro caso, recurrir a ella ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado. Nos ha permitido entender mejor sus mecánicas, saber en qué merece la pena invertir el tiempo y, sobre todo, afrontar el juego desde otra perspectiva, sin sentirnos tan abrumados por todo lo que nos propone. Es cierto que habrá quien prefiera jugar sin recurrir a ninguna ayuda externa ya que puede cambiar nuestra forma de disfrutar el juego. Pero, siendo sinceros, en nuestro caso ha sido justo lo que necesitábamos.

Es cierto que, hasta que llega el momento de viajar al pasado, realmente no hace falta consultar nada. El propio juego nos lleva de la mano y, además, podemos volver a consultar los tutoriales en cualquier momento. Sin embargo, una vez que hacemos nuestra elección ya se nos abre un abanico de posibilidades que puede resultar algo abrumador al principio. Y es que el juego incorpora un calendario que tras realizar algunas acciones hace avanzar los días, por lo que saber gestionar bien el tiempo disponible se vuelve importante si no queremos dejar escapar oportunidades. Así que aquí os contamos algunas de las cosas que se pueden hacer en Dagsion.

Principalmente la capital se convierte en nuestro principal centro de operaciones. Durante estos periodos de tiempo libre podemos mejorar nuestras unidades. Por ejemplo, en el coliseo podemos entrenar para mejorar nuestras estadísticas, aprender nuevos movimientos o conseguir nuevas armas. Además, los días en los que se celebran combates podemos acudir como espectadores para estudiar a nuestros rivales y obtener información que nos será útil cuando nos enfrentemos a ellos. Y, si conseguimos superar los exámenes de aptitud podemos incluso mejorar o cambiar las clases a nuestras unidades. También es conveniente pasarnos por la zona comercial para comprar equipo y otros objetos así como acudir a los templos para conseguir bendiciones.

Pero no es lo único que podemos hacer antes de proseguir la historia. También podremos aceptar misiones secundarias en el tablón de anuncios o hablando con los ciudadanos que necesiten ayuda, mereciendo bastante la pena completarlas. Además de conseguir recompensas, nos permiten aumentar nuestro prestigio, algo importante para acceder a nuevas instalaciones, como los baños termales o el teatro. Por tanto, conviene dedicar parte de nuestro tiempo a recorrer las calles y hablar con los distintos personajes.

Y, entre todo lo que podemos hacer en el tiempo libre, hay que hacer una mención especial al reclutamiento. Se trata de una mecánica que siempre ha estado presente en la saga y una de las principales razones por las que hemos acabado consultando una guía. Algunos personajes se unirán a nosotros sin demasiadas complicaciones, mientras que otros nos exigirán algo más de dedicación. No siempre bastará con hablar con ellos una sola vez. Hay que descubrir qué necesitan, qué regalo podemos hacerles y dedicarles parte de nuestro tiempo. Contar con más aliados amplía nuestras posibilidades a la hora de formar el ejército y nos permite disponer de diferentes clases, armas y habilidades para afrontar los combates.

Ahora bien, si la capital se nos queda pequeña, también podemos salir a explorar los alrededores. Eso sí, hay que tener en cuenta que los desplazamientos por el mapa hacen avanzar el tiempo, por lo que conviene planificar nuestras salidas y priorizar las tareas pendientes. Por suerte, más adelante desbloqueamos el viaje rápido, que nos permite desplazarnos entre determinadas zonas sin tener que recorrer todo el camino y ahorrar turnos. Aun así, merece la pena descubrir lo que se esconde más allá de los muros. Durante nuestras expediciones podemos visitar otras aldeas, encontrar nuevas tiendas y hablar con sus habitantes. También podemos adentrarnos en mazmorras en busca de cofres, materiales y otros recursos que nos vendrán muy bien para mejorar nuestro equipo.

En estas zonas también hay enfrentamientos, aunque funcionan de forma distinta a las batallas tácticas principales. Se acercan más a los RPG por turnos tradicionales con la posibilidad de poder encadenar ataques con nuestros aliados. Esta parte se nos ha quedado un poco a medias, ya que no se profundiza demasiado en sus posibilidades ni termina de brillar. Aunque estos combates resultan útiles para conseguir experiencia y recursos, nos siguen pareciendo menos interesantes que los enfrentamientos tácticos principales. Por suerte, podemos automatizarlos, algo que se agradece cuando queremos avanzar en la historia sin detenernos demasiado.

El sistema clásico pero con añadidos

En Fire Emblem: Fortune’s Weave nos encontramos ante un RPG táctico por turnos en el que los combates tienen lugar en escenarios divididos en cuadrículas, donde cada movimiento cuenta. Para salir victoriosos tendremos que explorar el terreno, aprovechar las fortalezas de nuestras unidades y conocer las debilidades de los enemigos. Además, cada enfrentamiento plantea sus propias condiciones de victoria, por lo que no siempre bastará con derrotar a todos los rivales. La magia resulta especialmente efectiva contra los enemigos blindados, los arqueros destacan frente a las unidades voladoras y las lanzas son útiles contra los enemigos montados. Por eso, contar con un ejército variado será fundamental para adaptarnos a cada situación.

Durante nuestro turno podemos mover las unidades, utilizar objetos y atacar, además de aprovechar las distintas opciones que ofrece cada combate. A los ataques convencionales se suman las técnicas de combate que nos permiten hacer bastante daño. Eso sí, estas habilidades desgastan las armas y, cuando su durabilidad llega a cero, el arma queda prácticamente inservible y deja de permitir el uso de estas técnicas hasta que la reparemos. Además, en este título, tenemos las técnicas de ignición. Cada uno de los cuatro protagonistas cuenta con las suyas, que consumen puntos de vida. Al utilizar estas habilidades, aumenta un medidor que, cuando se llena por completo, hace que el personaje entre en estado de ráfaga. Esto significa que pierde las bonificaciones activas y sus puntos de vida máximos se reducen a la mitad.

Y, si algún combate se nos atraganta, quizá debamos revisar el nivel de dificultad elegido. Al comenzar la aventura podemos escoger entre Normal y Difícil. Nosotros, por nuestra experiencia con otros juegos de la saga, nos decantamos por la primera opción. También podemos activar la muerte permanente, una característica clásica de Fire Emblem que hace que los personajes caídos no regresen después del combate. Si decidimos jugar de este modo, cada movimiento tendrá todavía más importancia y preparar bien a nuestro ejército será fundamental para evitar pérdidas irreversibles.

Cambiando de aires

Si en Fire Emblem: Three Houses se apostó por una ambientación de fantasía medieval, en Fire Emblem: Fortune’s Weave nos vamos un poco al otro extremo. En esta ocasión hacia el mediterráneo pero no el que conocemos actualmente. Por eso tenemos coliseos, regiones desérticas y algunas zonas costeras. Eso sí, se mantiene el estilo anime tan característico de la saga en el diseño de los personajes, con Chinatsu Kurahana nuevamente al frente. Y sí, también pensamos que Dietrich es claramente Alucard.

En cuanto al rendimiento, creemos que se podrían haber aprovechado un poco más las prestaciones de Nintendo Switch 2, ya que el juego funciona a 30 fps. Aun así, durante nuestras partidas no hemos notado problemas ni caídas de rendimiento, por lo que la experiencia nos ha resultado fluida en todo momento. Además, como novedad, podemos utilizar el modo ratón de los Joy-Con 2. Solo lo hemos usado durante el tutorial ya que nos gusta más a la vieja usanza.

El apartado musical de Fire Emblem suele esta a la altura y en esta entrega, la banda sonora contribuye a diferenciarse de sus predecesores. En consonancia con la ambientación, incorpora instrumentos y ritmos de inspiración española. Así que vais a encontrar canciones donde aparece la guitarra o donde se nota mucho la percusión. Por último, en lo que respecta al doblaje, podemos elegir entre voces en inglés y japonés, aunque no todos los diálogos cuentan con voces. En nuestro caso, descubrimos bastante tarde que era posible cambiar al japonés, ya que el inglés viene seleccionado por defecto. Un detalle que conviene tener en cuenta antes de comenzar la aventura.

Resumen

Fire Emblem: Fortune’s Weave nos ha parecido una entrega muy completa. Sus combates tácticos mantienen en gran medida la esencia de la saga con ideas nuevas, y la historia de sus personajes engancha, aunque es normal que acabemos cogiéndole más cariño a unos que a otros. Eso sí, conviene saber a lo que nos enfrentamos. La dificultad, después del primer arco puede ser bastante exigente. Si a esto le unimos la presión del calendario y planificar bien el tiempo puede echar para atrás a más de uno. Aun así, si te gustan los RPG tácticos y tienes tiempo para dedicarle, es una propuesta más que recomendable.

8.5

Notable