Si os decimos que este es uno de los pocos juegos que nos ha hecho echarlo de menos nada más terminarlo, ya podéis imaginar hacia dónde va esta reseña. Hoy queremos hablaros de Orbitals, una aventura cooperativa pensada para jugarse tanto en local como online, que acaba de llegar en exclusiva a Nintendo Switch 2. Un título que apuesta por una estética inspirada en los animes de los 80 y 90, con un gran doblaje, animación y acabado general.
Este título ha sido desarrollado por Shapefarm, un estudio de Tokio que llevaba casi 14 años trabajando como apoyo en proyectos AAA y que ahora da su primer paso como creador independiente. Al frente de Orbitals está Jakob Lundgren, antiguo diseñador de Hazelight Studios (A Way Out, It Takes Two, Split Fiction). Pero lo que lo hace distinto a los demás juegos y lo que de verdad lo distingue es su estética. Y es que este título ha podido contar, entre otros estudios y empresas, con la colaboración del estudio de animación japonés Studio Massket y con Hidetoshi Yoshida (animador con una larga trayectoria).
Una aventura en el espacio
Hay historias que empiezan con una promesa de calma, pero en Orbitals no tarda en dejar claro que esa tranquilidad tiene fecha de caducidad. Han pasado 15 años tras el fatídico suceso que hizo que la mayoría de los habitantes de la colonia espacial muriesen y tuvieran que buscar un nuevo refugio. Y ahora, parece que está a punto de ocurrir de nuevo. Nuestros protagonistas, Maki y Omura, deben hacer algo por su comunidad, ya que el Muro de Tormenta, la barrera que durante todo este tiempo los ha mantenido a salvo de una misteriosa tormenta cósmica sobrenatural, empieza a ceder. Sin tiempo que perder (y con ganas de ser de ayuda), ambos se adentrarán en un universo desconocido para intentar salvar su hogar.
Para comprobar qué ocurre con el destino de nuestros protagonistas, deberemos completar 11 capítulos, no todos con la misma duración. Conforme avanzamos, iremos viendo cinemáticas que ayudan a dar más peso a la historia. Aunque claro, esas cinemáticas en ocasiones son bastante largas, por lo que, si solo buscas jugar y no te importa la historia, quizás te corten el ritmo de juego. Por ejemplo, nada más iniciar el juego, la cinemática inicial se toma casi cinco minutos para presentarnos el mundo y a nuestros protagonistas. Aun así, llegar al final ha sido tan disfrutable que nos ha dejado con ganas de más aventuras de estos carismáticos personajes. Pero esto no es todo, una vez completada la campaña, en nuestra nave se desbloquea automáticamente el acceso a distintos minijuegos. En ellos competiremos de forma “amistosa” para ver quién de los dos consigue la mejor puntuación.
Aprendiendo a colaborar
Para jugar a Orbitals, el primer requisito es tener a alguien con quien jugar, ya sea en local u online. La parte buena es que, en ambas ocasiones, solo se necesita una única copia del juego. En nuestro caso lo hemos jugado en local, así que no podemos hablaros de cómo es la experiencia online ni de si se resiente con una mala conexión. Pero sí podemos decir que, desde nuestro punto de vista, todo ha funcionado muy bien. Eso sí, recomendamos jugarlo en modo dock, ya que en modo portátil al tener la pantalla dividida en dos, en ocasiones nos ha costado distinguir con qué podíamos interactuar.
La jugabilidad está dividida, nunca mejor dicho, en dos partes. Por un lado, cada vez que salimos al espacio lo haremos en la nave, donde deberemos elegir quién pilota y quién controla el cañón. Esto está muy bien implementado ya que cada jugador tiene su propia vista y su propio zoom. Esto permite, sin distraernos demasiado, que cada uno centrarse en su tarea. Estos pequeños detalles que la experiencia de cada jugador sea más agradable. Por otro lado, cuando llegamos a las naves o estaciones espaciales abandonadas, entra en juego la otra mitad. Aquí es donde entra en juego la exploración, la coordinación y si juegas online la comunicación para dar ideas es importante.
O bien desde nuestra nave, o bien encontrándolas en el propio nivel, podemos llevar equipada una herramienta por personaje (sin importar qué lleve cada uno). Si no recordamos mal, hay cuatro herramientas en total, cada una con funciones diferentes. Por ejemplo, en algunas zonas necesitaremos usar una «pistola de agua» para limpiar superficies o hacer crecer plantas y crear plataformas. En otras, usaremos un «rayo láser» para destruir robots o guiar drones. También tenemos un microondas (habéis leído bien) que nos permite poseer o controlar criaturas y objetos para desbloquear accesos. El cómo usar cada tipo de herramientas viene acompañado de un pequeño tutorial, por lo que hacernos con el funcionamiento no es complicado.
La complejidad llega cuando hay que combinarlas de forma adecuada para superar los obstáculos. La mayor parte del tiempo requiere que ambos jugadores tengan que hacer algo de forma conjunta para avanzar. Así que puede darse el caso de que incluso matéis a vuestro compañero sin querer (o no). Por eso insistimos en que se necesita buena coordinación y, en algunas fases, incluso algo de destreza. Tenemos en mente dos momentos en los que lo pasamos mal. Uno de ellos fue en la fase de lava, que requería rapidez y habilidad para no acabar chamuscados todo el tiempo. Otro, en los jardines, donde teníamos que controlar a un robot que debía lanzar unas baterías, donde, debido a problemas de visibilidad, no quedaba claro qué había que hacer y tuvimos que probar varias estrategias hasta encontrar la solución.
En Orbitals encontraremos pequeñas criaturas con las que podemos interactuar y ver animaciones que nos pueden sacar alguna sonrisa. Por ejemplo, en la zona helada veremos a un pequeño bichito que ha dejado pegada su lengua y es incapaz de despegarla. Si utilizamos el rayo láser para ayudarlo, conseguiremos que la libere y podremos verlo mucho más contento. La propia nave también esconde algunos detalles de este tipo, con objetos que podemos utilizar. Son pequeños añadidos que quizá no aporten nada a la jugabilidad, pero que se agradecen y ayudan a que el mundo se sienta mucho más vivo.
Hay un videojuego en mi anime
Desde el primer vistazo, Orbitals destaca por su apartado visual. Su estilo de animación, los colores elegidos y diseño de personajes hacen que inevitablemente nos recuerde a grandes clásicos del anime como Ranma ½. En nuestro caso, ese componente nostálgico no solo resulta encantador, sino que se convierte en un punto más para acabar cogiéndole cariño al título. De hecho, por si os pica la curiosidad, los propios desarrolladores publicaron un vídeo en el que explican su proceso creativo y las influencias que han dado forma al proyecto.
Si seguimos centrándonos en el aparatado artístico, se nota el cariño y la dedicación puestos en cada rincón del juego. Tanto las cinemáticas, los escenarios y los personajes están trabajados al detalle. Así que ha sido inevitable pararnos de vez cuando para observar los escenarios y ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Algo que se agradece también ha sido la variedad de los escenarios que no se limitan a mostrar lo mismo una y otra vez. Así que vamos a explorar desde estaciones espaciales abandonadas, zonas volcánicas o una región completamente helada.
Y, tras todo lo anterior, nos ha sorprendido especialmente que este nivel de detalle no haya repercutido negativamente en el rendimiento de Orbitals. Algo especialmente importante teniendo en cuenta que, en determinados momentos, durante las exploraciones espaciales hasta nuestra siguiente zona, la capacidad de reacción resulta fundamental. Hemos vivido situaciones en las que teníamos en pantalla una cantidad considerable de proyectiles, láseres y otros peligros que exigían estar muy atentos a cada movimiento. Cualquier pequeño tirón o caída en la tasa de imágenes podría haber supuesto una muerte inmediata. O, lo que es peor, convertir estos momentos en una experiencia frustrante y desesperante. Hay que alabar que haya conseguido aprovechar la potencia de Nintendo Switch 2 sin renunciar al nivel de detalle.
Para redondear la experiencia, el juego está completamente doblado en ocho idiomas, incluido el castellano. El trabajo de localización es sobresaliente y es que las voces consiguen transmitir para darle personalidad a cada personaje. De hecho, está tan bien elegido, que entre el reparto destacan nombres como Clara Schwarze e Iván Priego Posada. Por sus nombres quizás no sepáis quienes son pero si habéis visto el remake de Ranma ½ en Netflix son las voces a Akane Tendo y Ranma. Y esto, unido a que la banda sonora encaja a la perfección con el apartado visual hace de este apartado algo redondo. De hecho cuenta con la participación de Mami Ayukawa conocida por su trabajo en Mobile Suit Zeta Gundam.





