Análisis – The Adventures of Elliot: The Millennium Tales

Análisis
8.5

Notable

Square Enix vuelve a apostar por su estilo HD-2D de la mano del Team Asano y Claytechworks con The Adventures of Elliot: The Millennium Tales. Sin embargo, en esta ocasión dejamos atrás los RPG por turnos o tácticos para adentrarnos en una aventura de acción al más estilo de la saga Mana o, el que a todos se nos viene a la cabeza, The Legend of Zelda. Así que, si solo con lo anterior os ha sonado bien, debéis saber que ya está disponible en Nintendo Switch 2, PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC.

La dura vida de un aventurero

Nos situamos en el continente de Philabieldia, un territorio salvaje dominado por diferentes tribus de bestias y donde la humanidad sobrevive únicamente en el Reino de Huther gracias a la magia protectora de la princesa Heuria. Y es aquí donde vive Elliot, un joven aventurero, que se crio en el orfanato de este reino. Pero la paz empieza a tambalearse cuando unas ruinas, nunca antes vistas, emergen  y el rey Hichard envía a nuestro protagonista a investigarlas. Es allí donde todo cambia ya que alguien ha decidido reescribir la historia a su antojo cruzando las Puertas del Tiempo. Por ello debemos viajar a lo largo de cuatro eras distintas para impedirlo y además romper una maldición que, de lo contrario, hará que la barrera del reino caiga junto con todos sus habitantes.

Completar la historia principal y, exprimir todo el contenido opcional, que ofrece el título nos ha llevado aproximadamente unas 35 horas. Es cierto que gran parte de esta duración proviene de explorar el juego a fondo en busca de extras como los manuscritos o las 33 misiones secundarias repartidas por las distintas eras. Os recomendamos encarecidamente no pasarlas por alto, ya que enriquecen el trasfondo del mundo y aportan matices a la trama y a los personajes que, de otro modo, se os escaparían por completo. Eso sí, hay que reconocer que, a nivel mecánico, no dejan de ser los encargos habituales del género como recolectar materiales específicos, dar caza a bestias peligrosas o escoltar a algún NPC.

Pero ese no ha sido el único factor que ha elevado el contador de horas y es que The Adventures of Elliot cuenta con tres finales diferentes. A diferencia de lo que ocurre en títulos como NieR: Automata, aquí las distintas conclusiones se consiguen de forma mucho más intuitiva y sencilla. Solo necesitamos jugar con normalidad y el propio juego, tras acabar los créditos, nos dejará la pista evidente de que si cargamos la partida hay mucho más por descubrir. Nos ha gustado ya que es una buena forma de picar nuestra curiosidad sin obligarnos a usar una guía externa.

Si nos adentramos en su argumento, podemos ver que este título acaba usando los clichés típicos que ya hemos visto en otros RPG, e incluso es inevitable que nos recuerde a Chrono Trigger debido a sus viajes en el tiempo. Recomendamos también tener un poco de paciencia ya que los primeros compases del juego pueden ser un poco lentos hasta que tenemos la oportunidad de ir haciendo cambios entre las distintas eras. A pesar de ello, el guion logra mantener la intriga y hace que queramos seguir jugando pero, sobre todo, consigue que acabes cogiéndole un cariño indudable a sus personajes, especialmente a nuestra inseparable compañera de aventuras, Faie.

Explorar y combatir en Philabieldia

Recorrer el continente de Philabieldia puede abrumar sobre todo si abrimos el mapa y vemos que es un mundo bastante amplio para recorrer. Sin embargo la progresión está bien medida, porque el juego no te limita solo por la historia, sino también por el acceso a ciertos caminos que se abren al conseguir poderes concretos, ya sea para bucear, romper obstáculos o desbloquear atajos. Esto nos lleva, inevitablemente, a la clásica estrategia de revisitar incluso las primeras zonas del juego una vez contamos con nuevas habilidades. Eso sí, si preferís limitaros a seguir la historia principal, veréis que la progresión es muy sencilla y que, en todo momento, el mapa os indica claramente hacia dónde dirigiros.

Dado que las distancias en este gran mapa son considerables, The Adventures of Elliot incluye diferentes señales del aventurero repartidas por el mundo. Actúan como puntos de viaje rápido, aunque, como es habitual, primero tendremos que encontrarlas y descubrirlas a pie para poder teletransportarnos a ellas. Hay bastantes y están bien repartidas por lo que no será tedioso ir de un lugar a otro. Y lo mismo se aplica para los viajes en el tiempo, no será necesario volver a atravesar las puertas si queremos ir de una a otra.

Antes habíamos comentado que el mundo estaba plagado de monstruos, así que para abrirnos paso tenemos que hacer uso de nuestra espada. Pero no será la única herramienta de la que dispongamos, ya que tenemos hasta 7 armas distintas en total que podemos ir cambiando en cualquier momento, llevando hasta dos armas equipadas simultáneamente. Tampoco hay que olvidarse del escudo, que nos va a permitir parar o incluso rebotar algunos golpes. Es cierto que, si lo usamos bien, puede hacernos la vida más fácil, pero sí que se ha echado en falta un botón o acción específica para poder rodar. Pero por ejemplo, en ocasiones nos hemos topado con situaciones en las que ciertos grupos de enemigos normales nos han dado más dolores de cabeza que algunos jefes. Esto se debe a que los monstruos comunes suelen atacar en grupo y pueden rodearnos fácilmente, mientras que los jefes, una vez que te aprendes su patrón de movimientos, son bastante más asequibles.

En The Adventures of Elliot no existe un sistema de niveles, así que completar el juego depende de nuestra propia habilidad y del nivel de dificultad elegido. Por ello nos ofrecen distintas formas de hacernos un poquito más fuertes o resistentes como encontrando los fragmentos de vida para acabar teniendo más cristales de vida o la posibilidad de equiparnos accesorios que, por ejemplo, facilitan las guardias perfectas (los bloqueos), evitan que perdamos vida al caer en una zanja o tocar lava, o incluso nos permiten planear un poco para llegar a otros rincones del mapa. Pero no es lo único ya que también podemos conseguir unas gemas que podemos equipar a cada arma para otorgarle efectos especiales. Se llaman magicitas y se obtienen fusionando fragmentos de magicita conseguidos al explorar el mundo y derrotar enemigos o jefes.

No vamos a poder equipar todas las que encontremos y es que cada arma dispone de un espacio limitado para engastarlas, lo que obliga a decidir con cuidado qué mejoras equipar en cada momento. Sus efectos son bastante variados como añadir ataques adicionales a nuestros combos de ataque, hacer que los enemigos se congelen al poner una bomba o incluso incrementar la velocidad de recarga. Además, en cada era existe un mercader errante que va mejorando la calidad de las gemas e incluso aumentar la capacidad que podamos equiparnos. Eso sí, todo tiene un precio. Si no sabéis qué equiparos, o cual conviene más, podemos hacer que Faie elija automáticamente la combinación más óptima.

Y es que Faie se acabará convirtiendo en alguien esencial en todos los ámbitos de The Adventures of Elliot. Puede recolectar materiales a distancia, puede incluso acabar con enemigos, descongelarnos, hacernos llegar a lugares que de otra forma serían imposibles… Y todo ello lo hará a medida que avanzamos en la historia y vamos desbloqueando nuevos poderes o habilidades. Pero no solo eso, si te quedas sin pociones y acabas encontrando la muerte, Faie se acabará convirtiendo en un hada salvadora. A cambio de un precio podemos hacer que nos resucite y que podamos seguir por donde íbamos. Pero, si no te interesa esta opción, podemos volver a cargar desde el último autoguardado o partida que hayas guardado. Creo que de hecho es la mejor incorporación a su sistema de combate. Todo su conjunto hace que los combates, y la aventura en general, se siente dinámica.

Cabe destacar también que este título incluye un modo cooperativo local en el que un segundo jugador puede tomar el control de Faie. Esto puede ser de gran ayuda durante los combates, especialmente si se te atraganta el uso simultáneo de los dos sticks analógicos para controlar a ambos personajes a la vez. Sin embargo, dado que el propio juego nos permite darle instrucciones directas a Faie para que actúe por su cuenta, esta opción no se siente del todo necesaria e invita más a jugar en solitario. Además, no es una función de la que podamos disfrutar desde el primer minuto y es que no se desbloquea hasta que hayamos completado todo el prólogo (unas 4 horas de juego aproximadamente).

Siguiendo la estela con su estética

The Adventures of Elliot continúa la línea que Square Enix ha asentado con sus títulos en HD-2D, combinando esos escenarios tridimensionales con una estética pixel art. Durante algunas escenas, y sobre todo para los personajes importantes, contamos también con unas ilustraciones en 2D que ayudan a mostrar mucho mejor las expresiones y los pequeños detalles de cada uno, dotándolos de un carisma especial. Sin embargo, sí que nos hubiera gustado que se hubiera aprovechado la ocasión para dotar de mayor animación o expresividad a los modelos en pixel art. Si nos vamos a otros clásicos de la compañía como Final Fantasy VI, los sprites tenían mucha más vida y expresividad más allá de mover un brazo de vez en cuando, algo que aquí se echa en falta.

Además, al tratarse de un juego centrado en los viajes en el tiempo, es inevitable que los escenarios se acaben repitiendo, por lo que terminaremos viendo a los mismos enemigos de siempre con la clásica variación de color para indicar que son más fuertes. Y lo mismo se aplica a las mazmorras que, salvo por algunos caminos diferentes que se abren según la época en la que estemos, en esencia volveremos a recorrer las mismas zonas una y otra vez. Y esto también le pesa un poco al backtracking, que puede llegar a cansar al tener que redescubrir el mismo mapa en cuatro eras distintas.

En cuanto al rendimiento en PlayStation 5, que es la versión que hemos analizado, el título se comporta de forma impecable manteniendo los 60 FPS estables en todo momento (incluso habiendo jugado sesiones muy largas de juego). En comparación con otros lanzamientos recientes, se agradece enormemente lo fluido y fresco que se siente el juego especialmente a la hora de navegar por los menús. O al utilizar el viaje rápido para saltar instantáneamente entre los diferentes puntos del mapa y las cuatro eras, aunque tengamos una breve pantalla de carga de unos segundos.

En lo sonoro, la banda sonora cumple su función y varía con acierto entre cada una de las cuatro eras. No han optado por cambiar un poco la canción y ya, sino que se puede apreciar que son diferentes. Esto se agradece, ya que le aporta frescura a la contrapartida de revisitar el mismo sitio aunque haya algo un poco diferente. Por otro lado, el juego nos llega con voces en inglés y japonés. Nos ha sorprendido que haya bastantes líneas de diálogo dobladas en el juego y, en nuestro caso, que lo hemos jugado en inglés, el nivel está bastante bien. Tampoco nos gustaría dejar de destacar la localización al español que está muy bien resuelta, especialmente en la forma en que el lenguaje de los NPCs se va adaptando y transformando a medida que avanzamos por cada era.

Resumen

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales nos propone un viaje a través del tiempo para salvar el continente de Philabieldia que, aunque comienza algo lento, nos acaba atrapando por completo gracias al misterio de su trama y al carisma de Faie. Es cierto que el backtracking por las cuatro eras puede llegar a cansar, pero las 35 horas necesarias para completarlo al 100% se nos han pasado volando. Destacar, dado los último juegos de Square Enix que este título si nos ha llegado localizado al español y además con un buen trabajo. En definitiva creemos que es una propuesta que merece mucho la pena darle una oportunidad.

8.5

Notable