Tras su paso por PC el año pasado, el estudio serbio Hypnohead ha traído The King is Watching a consolas, con contenido adicional y nuevos gobernantes. Así que ya que no tuvimos a la oportunidad de jugarlo en su momento lo hemos hecho ahora en Nintendo Switch. Para quien no lo conozca se trata de un roguelite que surgió a raíz de participar en la Ludum Dare 54, una game jam, donde quedaron en tercer lugar.
¡Ah, mi glorioso reino!
En The King is Watching nos ponemos en la piel de un rey rodeado de los súbditos más vagos de la historia. Nada en el reino funciona a menos que lo observes directamente así que, ¿necesitas recursos básicos o soldados para que no te destrocen el castillo? Azótalos… digo, míralos fijamente para conseguir lo que necesitamos. La mirada del rey es lo único que evita la destrucción absoluta de nuestro imperio (en realidad es por culpa de las oleadas de enemigos). Y es que, simplemente con el avance del tiempo, podemos ver en la parte superior de la pantalla cómo los enemigos se van acercando poco a poco a nuestro castillo.
Así que lo primero que se debe hacer, sobre todo en la versión de consolas, es realizar el tutorial. Es muy importante que sepamos cómo podemos movernos entre los diferentes menús, ya que en este título la velocidad es un punto clave. Es cierto que vamos a poder pausar o incluso acelerar el tiempo, pero habrá ocasiones donde esto no sea suficiente. Es aquí donde hay que darle un punto a favor a jugarlo en Nintendo Switch 2, ya que, además de hacer uso del mando, también sirve la pantalla táctil, por lo que nos ha salvado de algún apuro al querer lanzar algún hechizo rápidamente mientras la mirada del rey está gestionando nuevos recursos.
Pero vayamos a la importante, ¿cómo funciona y qué debo hacer en The King is Watching? Antes de cada partida tenemos una fase de preparación en la que podemos elegir nuestro rey, colocar a consejeros y elegir el nivel de amenaza, que hará que la partida sea más complicada. Empezamos en el cero y, cada vez que lo superamos, se desbloquea el siguiente nivel hasta llegar al diez, añadiendo nuevos modificadores que complican cada vez más las cosas. Una vez todo claro llegaremos a una pantalla con muchas cosas con las que interactuar, pero al final, una vez pasa un poco de tiempo, es sencillo de entender cómo funciona el bucle de juego.
Lo que más nos interesa es fijarnos en la cuadrícula de la izquierda ya que es donde vamos a poder colocar nuestros recursos básicos como agua, madera o trigo así como construcciones para tener nuevos soldados. Lo principal es poner agua y a partir de aquí ya vamos a poder ir construyendo lo demás. Y es que cada elemento que queramos colocar tiene un precio así que es conveniente ir rotando e ir teniendo variedad en estos recursos. Pero, ¿dónde está el problema? En realidad por muchos sitios pero la principal será la falta de espacio, que no tenemos instalaciones decentes y jugar mucho. El fracaso está garantizado en las primeras partidas.
(abajo de la cuadrícula están nuestra posibles construcciones)
Sin embargo perder no es del todo malo y es aquí donde la mecánica de roguelite juega su papel principal. Entre cada intento podemos acceder a diferentes instalaciones de nuestro reino donde gastar los Denarios (la moneda del juego) obtenidos al perder. Cuanto más semanas aguantemos mayor será la cantidad obtenida. Ya solo con las primeras partidas puede ser usado para desbloquear nuevas instalaciones como la Enciclopedia donde ver y leer todo lo que hemos descubierto, la Galería en la que ver momentos destacados y el Consejo donde reclutamos a nuevos consejeros que nos dan diferentes bonificaciones en la partida.
Pero, lo que realmente deberíamos desbloquear en cuanto podamos es el apartado de Mejoras. Desde aquí podemos desbloquear de forma permanente nuevos edificios, nuevas unidades (los soldaditos), bonificaciones de inicio de partida y, finalmente, nuevos reyes jugables. En nuestro caso lo primero que hicimos fue quitar los edificios fijos del tablero para tener más espacio para colocar nuestras instalaciones que ya veréis que se os queda corto en poco tiempo. Y luego, ir desbloqueando nuevos monarcas, ya que cada uno de ellos tiene poderes diferentes útiles para salir victoriosos.
En The King is Watching tenemos además una segunda moneda que son los cristales de ascensión, que se consiguen al completar con éxito una conquista. Pero para poder conseguirlos primero debemos superar el nivel de amenaza más alto. Estos, a diferencia de los Denarios, se destinan específicamente a potenciar de forma permanente a nuestros reyes, por lo que conviene tenerlos en cuenta aparte del resto de mejoras.
Avanzando en el bucle
Al inicio de cada partida, y de forma periódica cada pocas rondas, aparece una vidente con su bola de cristal para predecir el destino del reino. Esta breve presentación va más allá de la simple ambientación y es que aporta información sobre los jefes finales a los que tarde o temprano nos enfrentaremos. Pero lo más importante, nos permite elegir qué enemigos aparecerán en las siguientes oleadas y en qué orden. No es una decisión trivial ya que cada grupo lleva asociada una recompensa distinta como recursos, Denarios (para esta run) y edificios avanzados hasta hechizos o mejoras para la muralla. Conviene planificar con cabeza qué necesitamos antes de saltar al combate e incluso a veces arriesgarnos al principio con el fin de luego ir a mejor.
Además de elegir qué oleada enfrentar, tras completar cada profecía se abre una tienda donde gastar los Denarios que hemos ido acumulando durante esa misma partida. Aquí encontramos nuevos edificios y barracones, artefactos que aportan mejoras permanentes para esa partida, hechizos de un solo uso, recursos y mejoras para tropas o construcciones ya existentes. La decisión de gastarlo todo de inmediato o reservarlos para una compra más importante más adelante añade otra capa más en nuestras indecisiones (que por lo general pueden ser muchas).
Cada partida cuenta con al menos dos jefes finales a los que debemos derrotar como imponente dragón que solo con escupir fuego puede cargarse a todas nuestras unidades de golpe. Así que a veces conviene tener algunas tropas dentro del castillo y solo sacarlas en el momento adecuado.Es imprescindible vigilar la parte inferior central de la pantalla. Ahí podemos aumentar la cantidad de soldados que llevar y ver cuantas unidades, y de que tipo. Es conveniente tener variedad como arqueros, caballería o incluso voladores ya que cada enemigos tiene una debilidad.
Los combates se resuelven de forma automática pero esto no implica que no podamos hacer nada para ayudar a nuestras tropas. Podemos influir en su rendimiento construyendo los edificios adecuados, lanzando hechizos en el momento preciso o aprovechando los efectos pasivos de los objetos que vayamos encontrando. Como veis es muy importante la gestión y no descuidar, a pesar de que venga el combate, nuestra gestión de la ciudad.
Un reino tan vistoso como desafiante
El apartado visual de The King is Watching es uno de los grandes puntos fuertes del juego gracias a un estilo gráfico en pixel art detallado y muy llamativo. Mención especial a las animaciones y es que siempre está pasando algo en pantalla. Incluso el propio rey tiene animaciones y va reaccionando a nuestras acciones y lo que ocurre en la partida. Y también hay bastante variedad en los enemigos que aparecen en las oleadas, cosa que se agradece, ya que no tenemos a los típicos enemigos que simplemente cambian de color.
Si tuviéramos que buscar una pega sería en la interfaz en modo portátil ya que abrumar al principio debido a la cantidad de información en pantalla y a los diversos menús por los que hay que navegar. Pero, a pesar de esto, la adaptación es impecable ya que todo se ve y se lee perfectamente. Además, como mencionamos antes, poder usar la pantalla táctil en la versión Nintendo Switch 2 marca una diferencia notable frente al control tradicional con mando.
En el apartado sonoro, la banda sonora cumple bien su cometido y, en nuestro caso, no nos ha resultado repetitiva a pesar de las muchas horas de juego. Esto es algo que se agradece considerando que al principio cuesta un poco coger el ritmo. Por último nos gustaría mencionar que The King is Watching llega con todos sus textos completamente traducidos al español lo que es genial sobre todo para entender bien los efectos de hechizos o construcción por ejemplo.