El pasado 25 de agosto llegó por fin 1666 Amsterdam a Steam, un juego que teníamos desde hace tiempo en el punto de mira y que ha salido en formato early access. Se trata de un título desarrollado por Panache Digital Games, fundado en Montreal en 2014 por Patrice Désilets, conocido por dirigir los primeros Assassin’s Creed y Prince of Persia: Las arenas del tiempo, así que solo con esto teníamos grandes expectativas.
Hay que tener en cuenta que el juego se mostró por primera vez en 2011 bajo THQ Montreal, pero quedó en pausa tras el cierre del estudio. Tras una batalla por los derechos, que se extendió hasta 2016, se recuperó el control hasta y esta es la versión que finalmente ha visto la luz. Actualmente el plan que tienen es completar el desarrollo en aproximadamente un año, con actualizaciones mayores periódicas que añadirán nuevos distritos, horas de historia y mejoras de optimización.
Cada 333 años la sombra reclama su tributo
¿Cuántos rostros humanos esconden algo que no lo es? Durante siglos han existido los Originales, seres dotados de tiempo y poder, capaces de usarlos a su antojo mientras se ocultan entre rostros humanos. Nuestra protagonista, es la que va a hacerle frente ya que la hora ha llegado y el ritual debe cumplirse. Como Conservadora de nacimiento, criada entre zaindaris, Noa Brooklyn deberá cumplir el impuesto propósito de reclamar ese poder.
Para lograrlo, tiene que hacer uso de la brujería para poder identificarlos durante el día y luego aguardar al Esbat, un ritual que debe celebrarse en las noches de luna llena y que permite desvelar la auténtica forma de los demonios, permitiéndole por fin erradicarlos. Marcar a un Original no es el final del proceso, sino solo el primer paso, ya que hasta que no llega esa noche de luna llena su verdadera naturaleza permanece oculta bajo el rostro humano que ha llevado durante siglos. Sin embargo, esta historia no pertenece solo a 1666 y es que recordemos que cada 333 años algo ocurre.
Así es como también conoceremos a Clio, quien en la actualidad investiga una serie de documentos dejados por su padre, Aaron. A través de ellos, comienza a descubrir una historia que él nunca le había contado. En 1999, cuando su padre viajó a Ámsterdam y acabó envuelto en un ritual que arrastró su consciencia siglos atrás hasta quedar atrapado en el cuerpo del gato (o familiar) que acompaña a Noa. Todo lo que vivió junto a ella quedó registrado en el Nuxefer, un libro que, generaciones después, permite a nuestra otra protagonista adentrarse en esos recuerdos y descubrir el vínculo que la une a los sucesos de tres épocas entrelazadas.
Falta pulir la jugabilidad
Si nos centramos en la jugabilidad de 1666 Amsterdam, vamos a tener una combinación de exploración, momentos de sigilo y combates. Por un lado, vamos a controlar a Noa, la cual al menos al inicio, solo puede esquivar, golpear con un palo y curarse siempre que tengamos pociones. Este es el apartado menos satisfactorio, ya que no hay fluidez y tampoco se tiene sensación de estar acertando o de hacer las cosas bien.
De hecho, la primera vez que tuvimos que combatir morimos con frecuencia, teniendo que repetir las oleadas, ya que los checkpoints no ocurren hasta ver ciertos momentos de la historia. Y es que la muerte se vuelve especialmente relevante porque, a medida que progresamos en la historia, iremos consiguiendo hechizos de forma aleatoria mientras exploramos el mapa. Y decimos «consiguiendo» y no «aprendiendo» porque, si morimos, perderemos todo lo que hayamos obtenido hasta ese momento, lo que hace que cada muerte pese todavía más.
Después tendremos el turno de controlar a Clio nuestra protagonista en el presente. Sus mecánicas son similar a los otros personajes ya que podemos resaltar los puntos interesantes e interactuar tanto con NPCs como con objetos. El problema es el de siempre, el no sentir un buen feedback sobre qué es lo que teníamos que hacer, qué botón pulsar, o cómo entregar los objetos que hemos conseguido. De hecho, tampoco ayuda su propia interfaz ni los menús, no tenemos un objetivo visible, ni sabemos qué hemos conseguido y qué no. Este cúmulo, unido a una optimización irregular, hace que jugar no sea, al menos de momento, satisfactorio. Es decir, toda esa intriga y ganas de seguir descubriendo más se ven empañadas por la jugabilidad.
Por otro lado, vamos a poder controlar a Aaron en su forma gatuna, que puede acceder a zonas inaccesibles. El problema es que, al igual que pasaba antes, tampoco se nota que esté pulido. Incluso, si abrimos el mapa, es confuso cómo muestra dónde estamos. Nos ha pasado también en ocasiones quedarnos encerrados entre colliders que nos han obligado a tener que salir y volver a abrir el juego. Imaginamos que por eso han hecho que determinados saltos dependan de encontrar ciertos indicadores y tener que pulsar un botón. Y es algo que nos da rabia, porque cuando ha funcionado bien, movernos como el gato ha sido mucho más divertido que los momentos con Noa.
Experiencia de usuario deficiente
Otro de los puntos más flojos de 1666 Amsterdam se encuentra en la localización al español. Hay mensajes que, pese a haber configurado el juego en nuestro idioma, siguen apareciendo en inglés, lo que rompe la inmersión y da sensación de trabajo inacabado. Por otro, las opciones gráficas resultan también limitadas como el hecho tanto tanto de elegir jugar en modo ventana pero que solo ofrezcan la resolución actual y realmente no cambie nada. El rendimiento tampoco convence del todo sobre todo durante los combates, donde hemos notado caídas de fluidez incluso tras bajar la calidad gráfica al mínimo.
Si os gusta jugar a juegos doblados entonces en ese aspecto os gustará este título. Se encuentra completamente doblado aunque solo esté disponible en inglés y la calidad de la actuación es bastante notable. La música, en cambio, pasa totalmente desapercibida y no sentimos que acompañe ni refuerce los momentos clave. Dado el cuidado apartado visual, que si que es bastante fiel en esa recreación de la época y la ciudad, se habría disfrutado mucho más con una banda sonora a la altura.
En definitiva, nos encontramos ante un título con una base interesante, con una ambientación cuidada y una historia atractiva que entrelaza tres épocas de forma prometedora, pero que acaba fallando en varios aspectos técnicos y jugables que empañan la experiencia. A esto se suman una localización a medias y caídas de rendimiento incluso con la calidad al mínimo. Son carencias que pesan más de lo que debieran en un juego con el potencial. Recordemos que ha salido en early access, con un plan de desarrollo de aproximadamente un año por delante, y dado su estado actual, es difícil recomendarlo salvo que se esté dispuesto a lidiar con estas imperfecciones.





